
A más de la entrega de subsidios a la harina, los fertilizantes, las reducciones arancelarias de las materias primas, bienes de capital e insumos utilizados por la industria para la fabricación de los productos, la eliminación del IVA a las importaciones agropecuarias, la eliminación del impuesto a la renta en el sector, las reducciones de las tarifas eléctricas y otros beneficios que ayuden a “frenar” la subida de los precios de los productos de consumo masivo, el Gobierno negoció con los representantes de las diferentes industrias, la fijación de los precios de más 57 productos de consumo masivo contenidos en 287 ítems.
Pero, en los supermercados y comisariatos los precios de determinados productos, que fueron fijados por el Gobierno para evitar la especulación, son más bajos de los establecidos por el régimen. En tiendas y mercados, en cambio, con los precios oficiales, son más caros.
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